De niña era pelín rebelde y nunca me quería tapar ni dormirme. Mantenía unas batallas feroces con mi madre así que era mi padre quien se encargaba de arroparme después de colocar mis piernas en forma de "P" para, a continuación, caer en un profundo sueño.domingo, 11 de enero de 2009
Dormir
De niña era pelín rebelde y nunca me quería tapar ni dormirme. Mantenía unas batallas feroces con mi madre así que era mi padre quien se encargaba de arroparme después de colocar mis piernas en forma de "P" para, a continuación, caer en un profundo sueño.Supongo que esos momentos de mi infancia han marcado mi forma de dormir.
Siempre duermo de lado, con las piernas en esa posición...si no adopto esa postura, no puedo conciliar el sueño.
Nunca me he dormido boca arriba -ésa sólo la uso para pensar y llamar al sueño- y soy incapaz de hacerlo boca abajo... por supuesto, tampoco puedo dormir sobre mi lado izquierdo. Imaginar mi cuerpo reposando sobre mi corazón y escuchar sus latidos me obsesiona de tal modo que parece que mi pecho va a explotar.
¿Manías? Puede que sí...pero ¿quién no las tiene?
My Blueberry Nights Kiss
...Aún no he visto la película (espero hacerlo pronto) pero esta escena es una de las más eróticas y apetecibles que he visto jamás.
Me encanta la mermelada de arándanos (sobre todo la que hace mi madre)y "comerla" como en la escena tiene que ser una auténtica maravilla. Buscaré el último tarro de mermelada que quede en casa y me la pondré en los labios para después caer profundamente dormida en espera de ese beso maravilloso. Aunque pensándolo bien, no me importaría probar su sabor una vez depositada en otros labios...¿los tuyos?
jueves, 1 de enero de 2009
Tango - En Tus Brazos (In Your Arms)
A mi padre y a mi madre les encanta el tango; quizás por eso a mí me parezca una música deliciosa, porque siempre irá unida a la imagen de mis padres bailándola pegados...
Una buena forma de empezar el año...
lunes, 22 de diciembre de 2008
Lágrimas ¿de verdad?
Son muchas las ocasiones en las que resulta complicado, por no decir imposible, contener las lágrimas. Brotan sin que seamos capaces de detenerlas y cuantos más esfuerzos hacemos por evitar que salgan, con más ansia manan.Hay lágrimas repletas de tristeza y las hay inundadas de felicidad; sin embargo, las que hoy quisiera mencionar son las fingidas.
Porque existen personas que hacen de sus llantos un arma que no dudan en utilizar cuando lo creen más conveniente. Son lo que yo llamo "los actores del sollozo" y son tan buenos actuando, que sólo puedes ver en ellos lágrimas de sinceridad cuando en realidad, detrás, no hay más que una gran mentira. Hacen de la lástima su abanderada sabiendo que la persona que tienen frente a ellos no se puede resistir a los "cristalitos envenenados" que salen de sus ojos.
Y sí, provocan mi lástima más profunda, pero no por el llanto en sí, sino por la tristeza que me produce pensar que se creen sus lágrimas sin darse cuenta de que, al final, es a ellos mismos a los que están mintiendo.
lunes, 15 de diciembre de 2008
Palabras
Las letras se enlazan unas con otras e inician una combinación de giros y movimientos que dan lugar a una danza de palabras que nos envuelven.El baile puede herirte en lo más profundo y a pesar de nuestros intentos por deshacernos de él, de esquivarlo, consigue atraparnos erigiéndose en el tirano de nuestros tímpanos.
Pero también existe esa danza de palabras que ansías que se apodere de ti.
Imaginas una y otra vez cómo será el momento en que tus oídos se vean colmados con esos sonidos deseados y ese momento llega...te encuentra, tú lo recibes y la danza de palabras, con la que un día soñaste, se "apodera" de ti conduciéndote al éxtasis de los sentidos.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Ya están aquí otra vez...
Sí, ya están de nuevo aquí las dichosas navidades.No tengo mucha consciencia de cuándo empecé a "no soportarlas", pero lo cierto es que cada año es peor.
No recuerdo ninguna de forma especial porque ninguna lo fue...sólo unas vacaciones más, siempre deseadas; de niña porque adoraba la nieve y los días se concentraban en construir nuestros propios iglús y los toboganes por los que nos deslizábamos sobre las montañas de nieve acumulada...y ahora, de mujer adulta, porque son unos días de descanso donde añoro a esa niña con la nariz roja y las manos heladas que se resistía a entrar en casa.
Sólo recuerdo unas fiestas (una noche vieja) que han marcado mi incipiente superstición. Éramos 13 a la mesa; a pesar de hacer todo lo posible para "deshacer" ese número, mis intentos fueron en vano. Esa noche fue la última en la que mi tía cenó con todos nosotros.
Así que mis "dichosas fiestas" se han convertido en una guerra contra los trece comensales y el intentar evitar que las reuniones se hagan en mi casa, cosa que no he conseguido -pero todo es posible en Navidad, no?- (eso dicen).
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