
A veces no sé lo que quiero, pero es peor aún no saber lo que no quieres...
"Lo poco que sé se lo debo a mi ignorancia."
Estas notas siempre han sonado en mi cabeza desde que por primera vez las escuché en una obra maestra de Woody Allen (Otra mujer). Hoy quiero que inunden mi blog...
Un pensamiento te persigue: hacer las mismas cosas. Pero ¿se trata en realidad de eso, de hacer lo mismo? Y llegas a la conclusión de que lo esencial no es realizar las mismas actividades -lo mismo puede hacerse en la distancia-, sino que lo importante, lo que realmente te llena y satisface es hacer cosas juntos
Pasas tanto tiempo en el mismo lugar, rodeado de las mismas cosas, de la misma gente...acostumbrándote a la misma rutina, esa que te engulle sin apenas darte cuenta, que deshacer el nudo que te ata se convierte en un deseo desconocido hasta ese momento...Sigue nevando. Parece que nunca dejará de hacerlo...tras el cristal la claridad que desprende la nieve acumulada, contrae las pupilas...y aquí dentro, suenan de fondo las variaciones goldberg que dilatan mis tímpanos.
Y una piensa que puede esperar eternamente, que no hay nada ni nadie capaz de evitarlo cuando realmente se desea algo. El deseo lo ocupa todo...es más fuerte, más grande y poderoso que esa temida espera.Y sin embargo, llega un momento en el que esperar se vuelve un acto tedioso y cargado de impotencia por no poder tener lo que se ansía.