martes, 22 de junio de 2010

Miedos

Hay un proverbio chino que dice:
"El miedo llamó a la puerta. La confianza contestó: ¿quién es? Y el miedo desapareció".

Pero ¿es realmente tan fácil deshacerse de los temores? Aunque quizás la pregunta más apropiada sería si confiar en alguien nos resulta una labor sencilla...

Tener miedo a lo desconocido siempre ha sido más fácil que confiar en todo aquello que se escapa de nuestros dominios. Somos débiles y en cierto modo, y aunque parezca incongruente, el miedo nos protege de lo que no conocemos de la misma forma que un paraguas nos protege de la lluvia.

Y sin embargo a mí siempre me ha gustado sentir las gotas de lluvia en mi cara.

martes, 13 de abril de 2010

Contracorriente

Ir contracorriente siempre ha sido un trabajo duro y con frecuencia mal entendido. Si te escapas del "rebaño" eres señalado y nadie va a dedicar unos segundos de su tiempo a analizar el por qué de esa actitud rebelde o contestataria.Como decía Emily Dickinson:
Asiente, y te considerarán cuerdo.
Disiente, y de inmediato serás peligroso
y atado con cadenas.


domingo, 28 de marzo de 2010

Dicen que no hay nadie que se conozca mejor que uno mismo y sin embargo yo no dejo de preguntarme una y otra vez: "¿quién soy?". Quizás un día de con la respuesta o quizás jamás la encuentre...
¿Y tú, sabes quién eres?

sábado, 13 de marzo de 2010

LOS RONALDOS - No puedo vivir sin ti

Vivan los 80, vivan los Ronaldos y sobre todo esta maravillosa canción que me tiene loca!!!

Pol 3.14 - Lo que no ves

Me encanta esta canción...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Otra vez...

Luces, abetos, nieve, amor, comida, papá Noel, amistad, buenos deseos, encuentros, sonrisas, más comida, familia, caridad, alegría, Reyes Magos, más amor, armonía, lotería, más familia...y mentiras, falsedad, apariencias, vanidad y mucha, mucha hipocresía.
Sí, ya está aquí, otra vez, la navidad.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Temores

Cada noche me meto en la cama después de haber dejado entreabiertas las dos puertas de mi armario. Me tapo con el edredón, de modo que sólo asoma mi nariz y apago la luz con el firme convencimiento de que esta noche lo lograré. Seré capaz de vencer mis miedos y podré resistir sin levantarme a cerrar esos dos gigantescos ojos que me observan fijamente.
Inmóvil, comienzo a sudar; cuento hasta diez, no, mejor hasta veinte; de un salto me planto frente al armario y echo la llave. Respiro tranquila. Ya puedo dormir plácidamente.