domingo, 12 de abril de 2009

Nadie

Estos días me siento así. Sin nadie. Es una sensación desagradable, situada en un estadio superior al de la soledad.
¿Acaso estoy otra vez al borde del abismo? Parece que éste es mi sitio natural y no puedo pasar demasiado tiempo alejada de él.

No he vivido, no vivo y me aterroriza la perspectiva de no hacerlo jamás.

miércoles, 1 de abril de 2009

Seres grises

Sin querer, me estoy dando cuenta de lo grises que podemos llegar a ser. Miro hacia un lado, miro hacia el otro y sólo veo personas oscuras que intentan fagocitar a todo aquel que vive en el epicentro del color. Y en el fondo, no es más que otra muestra de la envidia que provoca la gente que "sabe vivir", la salida a flote del deseo de ser como esas personas; la impotencia de sentir que la nuestra es una vida común...
Son como esas polillas nocturnas que se sienten atraídas por la luz; revolotean sin parar a su alrededor, pero son incapaces de vivir en ella.
Y como medio de defensa, ante un ataque inexistente, (simplemente se defienden de ellos mismos) utilizan el recurso fácil -pero dañino- de la crítica destructiva, la calumnia y el desprestigio, adentrándose cada vez un poco más, en la oscuridad que los envuelve y de la que pretenden huir en vano.

martes, 24 de marzo de 2009

Magnífico

En publicidad siguen sorprendiéndonos (al menos a mí).
Magnífico

domingo, 1 de marzo de 2009

Saber...


A veces no sé lo que quiero, pero es peor aún no saber lo que no quieres...

♫Erik Satie - Gymnopédie No.1♫

Estas notas siempre han sonado en mi cabeza desde que por primera vez las escuché en una obra maestra de Woody Allen (Otra mujer). Hoy quiero que inunden mi blog...

lunes, 23 de febrero de 2009

Juntos

Un pensamiento te persigue: hacer las mismas cosas. Pero ¿se trata en realidad de eso, de hacer lo mismo? Y llegas a la conclusión de que lo esencial no es realizar las mismas actividades -lo mismo puede hacerse en la distancia-, sino que lo importante, lo que realmente te llena y satisface es hacer cosas juntos

domingo, 22 de febrero de 2009

De regreso a casa

Pasas tanto tiempo en el mismo lugar, rodeado de las mismas cosas, de la misma gente...acostumbrándote a la misma rutina, esa que te engulle sin apenas darte cuenta, que deshacer el nudo que te ata se convierte en un deseo desconocido hasta ese momento...
Se pueden escuchar los silencios que proclaman el alivio, la descarga, el hecho de despojarte de un peso casi plomizo.

Pero esa sensación dura el mismo tiempo que tardas en darte cuenta de que en realidad te has convertido en prisionero de esa libertad.

Y un día, mucho antes de lo que habías imaginado, te das cuenta de que echas de menos lo que un día te provocaba hastío...que en realidad no se trataba de un hábito ni de una costumbre sino de una necesidad básica que por primaria pasaba inadvertida. Sólo cuando desaparece eres consciente de lo que has perdido o simplemente de lo que tenías.

Entonces inicias el regreso...

Bienvenido a casa